viernes, 12 de octubre de 2007

Hay cosas que apestan mas que el aliento del dragon




Ahora que ya todo vuelve a estar CLARO, que ya no hay dudas respecto al papel de cada sector en el ordenamiento mundial, recordar que en años pasados la Disney se marcara peliculas como TRON, El Abismo Negro o esta El Dragon del Lago de Fuego parece poco menos que asombroso. Y no lo digo, por supuesto, por el hecho de que se alejaran del espiritu animado de la compañia, no, lo digo en el sentido de que eran sinsentidos, peliculas que nada tenian que ver con su tiempo mas alla de intentar aprovechar modas para arañar un poco mas de pasta en taquilla. En el caso de Tron, pues esta ahi esa inmersion en lo cibernetico, pero El Abismo Negro es una parabola lisergica de tres pares de cojones, lo mismo que en un supuesto entretenimiento fantasioso como Dragonslayer terminan saliendo a la superficie detalles que no se termina de creer uno tantos años depues (y, sobre todo, teniendo en cuenta el caracter que actualmente abanderan las peliculas pensadas para toda la familia).

En fin, habra que hacer el chorrarresumen de rigor: en una epoca inconcreta (pero atrasada y del medievo) un grupo de aldeanos van a buscar a un mago de los guapos para ver si mata a un dragon y asi el Rey deja de malgastar doncellas en los sacrificios de rigor. Y dicho esto, que seria la idea general, ya aviso de que voy a meter spoilers o la cosa seria como dar una receta de cocina sin desvelar los ingredientes. Un caos, vaya.



Que la Disney se saliera de su camino no quiere decir que se pudieran evitar determinados elementos para intentar amasar fortuna. Asi, aunque existiera de principio un mago poderoso y sabio no se podia traducir en que fuera el autentico protagonista, por lo que en un giro de guion se le da pasaporte al viejo para que lo sustituya un Peter McNicol al que cuesta reconocer con menos años (pero no menos pinta de gilipollas) que en Ally McBeal (John Cage, Bizcochito, you know...). Galen es un aprendiz torpon y medio bobo que termina recogiendo el testigo de su mentor para intentar ayudar a esas gentes de bien, pero su buena intencion tropieza con su torpeza al creer que con una simple avalancha y sellado de piedras en la gruta del bicho iba a terminar con el bicho. Ademas, se junta la resistencia a creer en la victoria de un Rey corrupto (claro), apoyado por fieles muy malos (por supuesto), que no terminan de creerse que quitarse de encima el problema pueda ser mejor que ir perdiendo alguna que otra señorita cada X meses. Y termina pasando un poco de todo esto, claro, el dragon sale de la cueva cerrada con mas mala hostia que de costumbre, Galen comprende que es un gañan que poco puede hacer, y despues de intentar vencer al bicho con una lanza recuerda que llevaba encima la bolsa con las cenizas de su Señor, aquellas que le habian dado junto con una consigna: "lanzalas en el agua en llamas". Ya se imaginaran (o recordaran): las tira, reaparece el mago (que habia apañado asi su muerte para no tener que hacerse caminando todo ese viaje, se lo juro por mis muertos), y ahi si que ya llega el fin con la consabida pelea de rayos y bla bla bla.


Pero todo esto, aunque pueda parecer esquematico, hay que matizarlo. Si a dia de hoy este argumento se aprovecharia para estar metiendo chopocientos reptiles generados por ordenador con los que rellenar una hora mas de metraje, por aquellos tiempos aun habia que hacer frente al impepinable hecho de que no existia una tecnologia que permitiera fardar de dragon decente durante demasiado tiempo. O sea, lo bonito, lo bueno, stop-motion (en ocasiones muy lograda) y animatronics. Y bueno, un diseño de dragon portentoso, harto bello, estilizado y con autentica cara de mala hostia, hocico afilado, alas corpulentas y refuerzos espinosos por el cuerpo, pero nada amable como lo que suelen parir los ordenadores por sabe Dios por que. Pero, vamos, lo importante era el argumento, aunque este en si mismo fuera absolutamente esquematico. Como se superan los escollos? Pues eso, con los matices.

Y es que por una vez la Disney se habia adelantado a algo en sus proyectos de imagen real. Un año mas tarde llegaba Conan, y con ella esa plasmacion de una tierra alejada de lo Historico pero atrasada historicamente. En el caso de Dragonslayer, los habitantes de un mundo mitico conviven con la existencia del cristianismo y evidentes simbolos de reminiscencias vikingas. Si a esto se le suma el dragon como algo completamente fantastico tampoco es que se descubra la polvora, pero si se obtiene una cierta pureza en lo que a leyenda se refiere. Porque los dragones no son modernos, claro, y esta peli en muchos aspectos puede recordar a San Jorge (de hecho no puede, directamente lo hace). Pero es esa mezcla la que termina proporcionando un apoteosico disfrute en el tramo final, ese que es necesario spoilear para llegar a alcanzar la grandeza que uno intuye estuvo en todo momento en la cabeza de los guionistas: ante la reaparicion del dragon, el reino se divide entre los que siguen ciegamente al nuevo representante de la Iglesia (el anterior habia terminado convertido en churrasco), y los que se abandonan a las progresistas ideas de ese Rey que prefiere estar masacrando doncellas antes que verse metido en mas lios. O sea, la eterna historia de un argumento fantastico que sirve como parabola respecto a la sociedad actual y todo eso. Pero mas o menos lograda, oigan, que hay que tener en cuenta que hablamos de algo pensado para el publico infantil, una pelicula que posteriormente solo crearia polemica por incluir supuestas dosis de violencia excesiva (algun mordisquillo de las crias del dragon, los chamuscados, a uno que le endosan algo punzante en el estomago..., tampoco nada del otro jueves). Por supuesto, toda esa carga ironica respecto a la division de los poderes sociales pasaria desapercibida a pesar de haber quedado atras el cine politico de los 70, o precisamente por ello, ya que los 80 habian abrazado ese convencionalismo del supuesto estado del bienestar previo a las crisis que llegarian con la desaparicion de la URSS (y con ellos, de los enemigos palpables).

Que despues de esto Matthew Robbins, el director y coguionista, terminara finiquitando su carrera de director firmando Bingo parece una especie de castigo divino. Antes ya habia sellado su muerte dirigiendo esa cosa bienintencionada (pero coñazo) que era Nuestros Maravillosos Aliados, en donde de nuevo se le proporciona armas a la sociedad elemental para poder luchar contra el destino impuesto. El hombre, ciertamente, dotado para el ritmo no estaba (la de los viejos y los robots era un tanto coñazo, y esta a veces invita a mirar el reloj), pero tiene grandes momentos plasticos de esos que ya parecen relegados a los tiempos en los que lo virtual obligaba a suplir con imaginacion lo que no se podia enseñar directamente en pantalla (colosal el plano subjetivo del dragon antes de hacer su primera cremacion), ademas de supervisar el diseño de un muy sugestivo entorno medieval en el que lo de Años Oscuros parece obedecer mas a una realidad fisica que cultural. Eso si, sobre los parecidos entre el protagonista y Luke Skywalker paso de decir nada. Que los hay, claro.



Y como hoy es el dia de la patria, una emotiva y consecuente despedida.


2 comentarios:

  1. Me has hecho recordar una de mis películas de la infancia.
    Quizás aún la tenga grabada de la tele en un VHS. Lástima que ya se me estropearon todos los reproductores de vídeo que tenía.
    No sabía que era el mismo director de Aquellos maravillosos aliados. Sólo recordaba el nombre de Spielberg asociado a esa película de robots y jubilados.

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  2. La última vez que recurrí al cine en combinación con el subtema dragones, acabé viendo ese estropicio que es Eragon, y creame que lo pagué caro.
    Esta, sin embargo, no la recuerdo, así de pronto. Voy a buscar alguna captura a ver si se me refresca la memoria...

    Un saludo ;)

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