sábado, 6 de octubre de 2007

"Que si, que no esta nada mal"



Entre los pasatiempos mas habituales, aparte del bingo, la loteria y tocarle las pelotas al vecino, debe de estar lo de encontrar algun tipo de logica a la evolucion de David Cronenberg. Esto, supongo, incluira el tirarse de los pelos cada vez que da la sensacion de que el tipo finalmente se rinde en esta especie de cabezoneria suya de ir contracorriente, lo cual es una trampa porque si realmente se propusiera tal tarea estaria, precisamente, admitiendo que tiene la responsabilidad de forjar algun tipo de trayectoria para justificar la existencia de su cine. O sea, un poco el dar por hecho que a partir de las modas el debe crear una antimoda, lo que inevitablemente terminaria provocando que en algun momento de nuestra existencia estos virages de lo establecido colocaran sus peliculas anteriores en el ojo del huracan de cualquier tendencia aleatoria de estas que de pascuas en ramos se colocan como necesarias para la evolucion mental del respetable (que no es que lo considere tonto, al respetable, digo, solo que de vez en cuando no se quiere sentir asi).


Si Una Historia de Violencia se tomo un poco por la senda de la rendicion al adaptar un comic con estructura mas o menos convencional, el que ahora repita la cosa generica parece allanar esa anterior sensacion para que el Mundo considere que el bueno de David finalmente ha decidido asegurar su jubilacion. Por supuesto, una memez. La anterior pelicula podia estar mejor o peor (comprenderan, quien suscribe la situa mucho mas cerca de lo primero que de lo ultimo), del mismo modo que sobreentender Promesas del Este como algo remotamente convencional es una cagada de altura. Pero como lo menos importante de esta peli es el argumento, vamos a empezar con esto, que ademas por ahi lo resumen fatal:


Anna trabaja en una maternidad. Un dia aparece una rusa empreñada de pesima salud, que le deja a una niña de regalo justo despues de diñarla. Como sus origenes son rusos la situacion le da cosa, y a partir de un diario que llevaba la muchacha entra en contacto con Semyon, dueño de un restaurante y cabecilla de la familia criminal rusa mas importante de Inglaterra, que se toma la putada como buenamente puede teniendo en cuenta que ya tiene bastantes problemas con esto de soportar el estigma de tener por hijo (y heredero), a Kirill, un arrebatado soplapollas sarasa que lo deja en muy mal lugar a la minima de cambio. A esto se suma la presencia de Nikolai como misterioso compañero de Kirill, y que este ultimo, por la cosa del honor, meta la pezuña encargando la muerte de quien no debe.


Si han leido alguna otra informacion al respecto les habran sumado cosas como que Anna esta muy preocupada por sus origenes, que hay un enorme peso de la tradicion y toda la hostia. Y no, claro. O no del todo: como sector del crimen bien organizado, estos rusos malos tienen una serie de (minimos) codigos de honor de estos que meten punzadas en el orgullo, pero si algo queda claro en la pelicula es que cualquier sintoma racista u homofobo aplicado a estos personajes parte de ahi, de unos personajes que mas alla de llevar su origen por bandera han acatado su existencia en un mundo que les proporciona muchos mas beneficios que aquel del que provienen. Asi las cosas, entender que en Promesas del Este existe un peso especifico de la tradicion que supere al mas basico instinto de supervivencia es una tonteria. Y precisamente es de aqui de donde surge el conflicto, de este enfrentamiento entre una Anna que pretende recomponer su vacio existencial involucrandose en lo que considera una telenovela barata, y la realidad de un conjunto de malos que estan mas preocupados por mantener el poder que por salvaguardar las buenas costumbres.

Pero, por supuesto, esto es Cronenberg. Y es, ademas, el Cronenberg de los ultimos tiempos, ese tio con una caligrafia visual tan acojonante que se imponen a las memeces de camara de las nuevas generaciones con seguimientos en planos medios de tal pragmatismo que uno apenas si puede aguantarse las ganas de aplaudir cuando una simple calle se convierte en un claustrofobico pasillo imaginario en el que se presentan esos capos de la mafia rusa. Ese tio que perfila la ambientacion en funcion de un analisis arquitectonico (algo muy particular suyo y que no parece destacarse habitualmente) que sirve incluso para marcar un punto de giro a partir de la introduccion de algo tan banal como una secuencia en una hamburgueseria. El mismo tio que abre la pelicula con un deguello en primerisimo plano para avisar al respetable de que esto no es el thriller de turno, y el tio que se las apaña para introducir una de las secuencias de lucha mas acojonantes de la puta historia del cine.

Y por si tienen alguna duda de que esto no es una pelicula cualquiera, esto fue lo primero que quien suscribe escucho al finalizar la proyeccion desde las butacas delanteras:

- Bueno, pero habra segunda parte.

Lo de que todos los actores estan cojonudos, que la partitura de Howard Shore es magnifica, que la fotografia tiene arrebatos de lucidez subyugantes, que los personajes estan perfilados de una manera increible (sobre todo ese dueto Mortensen-Cassel), y que la clase destila cada fotograma produce autentico sonrojo cuando uno al salir del cine renuncia a paladear un vodka a palo seco que lo diga el resto del mundo.

Ah, bueno: la ropa, en general, mola mucho. Y la reinvencion del tatuaje como protesis emocional, tambien.

Howard Shore - Crash

2 comentarios:

  1. De momento me espero a verla para leer tu comentario completo.
    Supongo que mañana iré.
    Aunque estoy casi seguro que me gustará y me parecerá un películón.
    Espero que no me defraude por las espectativas generadas.

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  2. Qué ganas le tengo a esta peli!.

    El otro día Cronenberg comentaba ante la prensa que lo más dificil de rodar con Mortensen eran las escenas de sexo, debido a que el actor no poseía genitales. Viggo corroboraba que era cierto. Y los dos serios sin soltar una mínima risa, que dos!

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