martes, 27 de noviembre de 2007

Uy, que ganas de comprar...




Esta cosa de los iconos es lo que tiene, que hace dos mil años seguian al de los panes y los peces, y hace unos dias El Triangulo Verde inauguraba oficialmente la navidad. Y esto con todo, claro. Hasta la necia, fijense. Que ahi lo tienen en la imagen, esa hipodermica reflejo de la adiccion, esa necia que rebosa, ese noseque de extraña y fatua luminosidad... Y todo, para que? Pues para esto.


Y es que, ya saben, estamos en los tiempos de la transgresion. O sea, casi. Hace unos años el gobierno promovio un acuerdo privado con los medios para que se estableciera un determinado tipo de respuesta informativa respecto a la cosa de la violencia machista. La clave era sencilla: "ustedes hablen de los asesinos como si fueran una cosa asi muy ruin y asquerosa, que ya veran como desaparecen determinados comportamientos". Y si, no? A ver, siguen palmando mujeres, claro, pero esa gloria del "le remangue una hostia a mi señora por no tener la cena caliente" parece que ya no se estila en las conversaciones tabernarias. Vamos, que se promovio la vergüenza asi como quien no quiere la cosa y se impulso el soterrado mensaje de hijoputez extrema por parte de aquellos que osaban levantar la mano para todo lo que no fuera combatir el terrorismo o el botellon.

Lo de la necia ya es otro tema. Ustedes, jovenes y jovenas, se ponen hasta el culo de sustancias ilegales que ahora vienen de la quimica. El problema es eso que se meten por la boquita, no eso que se meten por la venita, porque por la venita ya no se mete nadie. Bueno, si, esos yonkis de barrio de los que se aguarda su muerte como agua de mayo, pero ahi ya nos metemos en la cosa residual, el reflejo de unos tiempos que quedan muy lejos. El usuario de aguja de hoy en dia solo salta a la fama si es un Doherty de la vida, y aun ni con esas, que tiene mas poder de convocatoria que se meta un chino que un chute.


Pero todo esto sirve para que existan estas bellas imagenes. Porque, no me digan, esto es Bello. Abrir la pagina de Packard Bell y encontrarse con una analogia semejante alcanza tal nivel de absurdez que uno no puede evitar el ponerse en pie y buscar el aplauso masivo incluso en una habitacion vacia. Y ademas, por cierto, con juegos cromaticos, porque la portada cambia de color dependiendo de la hora a la que entren: tambien lo vi azulado, pero naranja me molaba mas. Y la cuestion es que ahora, parece, recuperamos al yonki por todo lo alto, como ese elemento que por si solo tiene un valor semantico. Ya no es el tipo que les puede robar los cuatro euros que llevan en la cartera (pero no las tarjetas porque no estan en situacion de probar suerte en un cajero). Ni siquiera hablamos de desdentados decrepitos, no, hablamos de personajes equiparables a los geeks que se pierden en esta marejada consumista en la que la adiccion pasa a revalorizarse por implicar la sana costumbre de consumir y ayudar a levantar un pais. Poco importa, claro, que la referencia a la aguja, asi explicitada, tenga sus connotaciones, eso es lo de menos. Tampoco importa una mierda que los productos de Packard Bell sean mayormente una basura, no. Aqui la cuestion estriba en dejar claro que al fin este mundo ha evolucionado hasta el punto de poder echar mano de algo impepinablemente negativo para elevarlo a la categoria de referente iconografico de maleable disponibilidad moral. Total, a Fraga le seguian votando a pesar de salir en los carteles, o a lo mejor precisamente por eso, claro...


The Bees - Love In The Harbour

2 comentarios:

  1. Pero señor Goio... No me ponga usted estas imágenes, que me estoy quitando...

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  2. ¿Y porqué no pasa lo mismo con el tabaco? a medidad que la gente fuma menos parece que los que seguimos haciéndolo no somos más elegantes, sino más decrépitos y antisociales.

    No ha visto Trainspotting?, chutarse es de lo más...

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