miércoles, 2 de enero de 2008

Si, ahora di que el guion te parecia bueno.


Medio mundo con la chorrada del libro, el hijo y el arbol, pero no, no, a mi lo que me produce dolor de cabeza es tanta mierda que, por un motivo u otro, deje de ver en su momento y ahora me hace sentirme lejos de estar "pleno". Por ejemplo, Stigmata. Un, dos, tres, responda otra vez.

Les pongo el argumento oficial para que entiendan por que me voy a poner ahora a soltar espumarajos que destripen el total de la pelicula:

Patricia Arquette es una moza moderna y yeye que un buen dia empieza a sufrir el engorroso mal trago de tener estigmas. El Vaticano le manda a Gabriel Byrne para que diga si hay truco o que cosa, evitando de paso que el tio, cientifico a la par que cura, siga tocando los cojones con una cosa de una iglesia brasileria a la que llego como sin tener mucha intencion.

Vale, es aqui hasta donde deberian leer si no la han visto, pero yo sigo, asi que ustedes sabran:


La historia en realidad es mas sencilla. Si, a la Arquette la poseen (biblicamente, joder, que es una peli decente..., o al menos lo parece), pero todo de muy buen rollo ya que esto lo hace el espiritu de un fraile muy mosqueado porque desde la cupula del Vaticano le han prohibido sacar a la luz las traducciones de unos escritos que, teoricamente, pertenecen al mismisimo Jesus. El cruce de caminos entre la muchacha y el cura se debe a algo tan peregrino como que la madre de ella estaba de vacanzas por Rio y le envia un rosario que debe de estar infectado o algo (y espero que esto no de ideas a aduanas, no parecen compatibles las pilas bautismales con los sistemas de infrarrojos). El caso es que ella, atea y de vida alegre, empieza con la cosa de sangrar ciclicamente por lugares no deseados, y en un momento dado, en un ataque que le da en el metro, le pregunta a otro cura del lugar por el personaje de Byrne (que en realidad sera enviado de pura chiripa, ese dato es de un aleatorio que espanta..., o al menos lo parece). Luego ya se podran imaginar: el llega a la ciudad, se encuentran, no congenian muy alla, luego se hacen como de la cuchipanda y finalmente estalla la tension sexual justo a punto para que aparezca el obispo cabron, enterado ya de que habian vuelto a salir a la luz los escritos esos que podrian dar al traste con las posesiones de la Iglesia, y mas que concienciado para eliminar a la tipa, no vaya a ser que se quede sin dinero para los cereales porque una peluquera le jode el chiringuito. Y es que, si, queridos y queridas, el trasfondo de Stigmata, mas alla de la mera cuestion paranormal, es la de un asunto que a tantas personas quita el sueño hoy en dia: La especulacion inmobiliaria. Que se pasa uno 60 minutejos (1 oreja) viendo algo en plan "ahora aparece el diablo y se arma la de Dios", y en realidad todo es tan sencillo como que uno con un minimo de conciencia decide volver de entre los muertos para destapar todo este asunto. O sea, algo muy de hoy, actualidad en estado puro que me lleva a considerar de beneficioso un reestreno masivo de esta pelicula en la Semana Santa de 2008. Bueno, no, nadie se merece este dolor de muelas...

Porque la peli en realidad es mala, oigan. Pero mala de cojones. No digo que a mala hostia, pero creo que cualquiera que haya dirigido videoclips de MC Hammer esta inhabilitado para ponerse tras una peli minimamente seria. Aqui es lo que pasa, que uno empieza a ver estetica videoclipera y no pone pegas, pero cuando los trucos de montaje le remiten a lo mas cutresalchichero de los 80, pero carente de la gracia y el cachondeo de esta epoca, ahi ya si que nos ponemos serios. Que una cosa es iluminar una habitacion desde el ojo de una cerradura, y otra condensar lo fantastico con imagineria visual tan avanzada como ralentizar el fundido de dos planos para lograr un efecto digno de un video de bodas al uso. Total, esto no quita para que el resultado sea divertido, que yo me lo he pasado pipa, pero alguien se merecia una somanta de palos por pensar que esto podia llegar a buen puerto, y menos aun cuando se camuflan planos de acuosas palanganas que remiten a un estudio tan sesudo de la posesion diabolica como es La Posesion de Andrzej Zulawski, esa basura de metafisica intencionalidad capaz de provocar el aborto de un feto 80 años despues de salir del vientre materno.

De todos modos, les dire, creo que hay otra historia en Stigmata, una mucho mas bella y atractiva: la de ese fraile falto de amor, que una vez convertido en esencia vuelve del mas alla para ver si echa un polvete con la excusa de estar ocupando el cuerpo de una rubia cañon, y que al ver como el cura guapo ni con esas traga se inventa el asunto de los escritos robados y toda la vaina. Ectoplasma cachondo si, pero con un minimo de orgullo, oigan.

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