domingo, 10 de febrero de 2008

Ya se le ve que es un Heroe del copon, si.




- Llevan armas?
- No.
- Entonces no cambiaran nada.


Hay un aspecto de gran relevancia en este dialogo, pero vamos a empezar por el principio.


La trilogia Rambo tuvo un cierre penoso en el sentido mas literal posible. Rambo III no habria sido nunca tal desproposito de no haber cerrado la pelicula con aquella frase de "dedicada al valiente pueblo afgano". Unos cuantos años antes de que los tipos estos se dedicaran a hacer mascletas con budas gigantes y torres gemelas, la inmediatez Historica quiso que un simple artefacto de accion (muy contundente y mucho mas valorable de lo que se suele recordar) pasara al estadio de desproposito al descubrirse de una manera tan fatua su intencionalidad a tiempo presente de servir de arma propagandistica en aquella guerra fria que por aquel entonces ya tenia sus dias contados. Unas pocas palabras conseguian trascender cualquier otro valor cinematografico (por mas que siempre este ahi la doble lectura para considerar cuales son las intenciones de los responsables, claro), y John Rambo debaja de ser un personaje cuestionable para convertirse directamente en un artefacto politico mas o menos lamentable (si bien es cierto que los occidentalitos somos tan subnormales que de aqui no se ha extrapolado teorema alguno, o jamas se habria dado tal despliegue de tertulianos como el que sufrimos en la actualidad respecto a la cosa politica).


Stallone siempre fue el tipo raro dentro del nucleo de los action heroes ochenteros. Entre otras cosas porque el ya venia de los 70, a lo que hay que sumar el hecho de que el actor que interpretaba personajes era a si mismo un personaje: ese superviviente que ya en su juventud habia conseguido superar las penurias fisicas hasta convertirse en ese pedazo cacho carne. Ademas, Stallone era un hombre cuasi renacentista: tenia un ojo puesto en el underground (por decirlo de alguna manera),escribia guiones, dirigia, coleccionaba arte y ,sobre todas las cosas, era capaz de defender a capa y espada el valor de un trabajo personal antes de permitir que la industria lo fagocitara. Por supuesto, Travolta no compartira esta vision despues de haber pasado por Staying Alive, pero es multimillonario y bien puede pagarse cuatro psiquiatras. De ahi que su reaparicion en los ultimos años casi parezca mas logica que ese descenso a los infiernos pasado, en que el tipo fue capaz de saborear la mierda a ras de suelo pese a lograr algun que otro exito de taquilla en producciones bien alejadas de esa linea de pensamiento politico (y nunca mejor dicho lo de linea) que tan mala fama le habia otorgado. Regresar a estas alturas a John Rambo implicaba un riesgo que iba mucho mas alla de lo cinematografico. De hecho en en este sentido la peli es una cagada un tanto incomprensible, pero vayamos por partes.


John Rambo abre con un remix de noticias purulentas para poner en situacion al espectador respecto a lo malamente que lo pasan los birmanos. Esto tiene una cierta importancia por dos motivos:

1. La trilogia siempre habia iniciado la accion presentando la situacion del personaje (de trotamundos, encarcelado y preparandose para la lucha).
2. Expone sin tapujos una situacion politica perfectamente reconocible en el mapa mundial.

Pero, aparte, hay que sumar otro factor que sera definitorio de la pelicula: la tendencia a la casqueria. Y esto, que puede parecer de una gratuidad irrelevante, no lo es tanto. Al contrario, John Rambo se caracterizara por el valor protagonico de lo hemoglobinico como una herramienta narrativa mas. En ese prologo no se hace mencion a la disolucion de parlamentos, ni a elecciones amañadas, no: se subraya el sufrimiento fisico de la poblacion como en tiempos la imagen de una cria envuelta en napalm sirvio para concienciar al personal en contra de una guerra tonta. La intencion? Bueno, no dejamos de estar frente a una pelicula con cierto aire de serie b, asi que podria darse por hecho que Stallone asume el que los fieles del personaje lo que quieren ver es eso, estopa, de ahi que las secuencias de accion primen las explosiones carnicas sobre la orquestacion de la contienda, que no deja de ser una simple concatenacion de planos sin excesiva coreografia en la que los cuerpos saltan, literalmente, en pedazos. Pero al mismo tiempo podria plantearse un poco todo lo contrario: tras el impecable refinamiento destructivo alcanzado en Rambo y en Rambo III, Stallone desnuda los preambulos de las matanzas hasta convertirlas en ese despliegue gore con tendencia al hiperrealismo (y es que, ya se sabe, desde que Spielberg enseño a un tipo tratando de volver a meter sus intestinos en el estomago en Salvar al Soldado Ryan, el gore puede ser tomado como algo muy serio, incluso necesario). O sea, esos malos que mueren en las peliculas, segun esta vision, moririan de verdad, igual que esos birmanos que en el prologo de la pelicula aparecen descomponiendose o sufriendo cualquier tipo de maldad. Dicho de otro modo: John Rambo invierte mas energia en mostrar los efectos de la guerra que en estilizarla hasta convertirla en un espectaculo propiamente dicho. La cuestion, por supuesto, es saber que clase de intencion se esconde tras todo esto.


Nuestro matamalos tercermundista favorito vive ahora en Tailandia. Posee una penosa barquita en la que remonta el rio en busca de serpienes que vender a unos tipos que luego hacen con ellas no se saque que tipo de estupido espectaculo. Es ahi donde una congregacion de atontados devotos (y el choteo respecto a lo religioso no creo que sea aleatorio) le piden porfaplis que les lleve hasta Birmania para hacer el bien y esas cosas. Y mas o menos por ahi es donde se da el dialogo con el que abria yo fuego (ja): pasandose por el forro la peticion en boca del lider del grupo, Johnny cae rendido ante los encantos de una rubia que le expone sus argumentos sin llegar a enseñar mas escote del necesario (morbo, morbo!), y, claro, al final sigue sin comulgar con eso de irse a predicar en plena jungla y rodeado de amarillos malos, pero con esto del calenton acepta la historia y los lleva. Los Hijos de Dios alcanzan su meta y viven unos dias felices limpiando muñones y leyendo pasajes biblicos hasta que pasa lo que tiene que pasar: aparecen los militares chungos, matan a casi todo el pueblo y los secuestran. Unas cuantas semanas despues, otro representante de la congregacion acude a Rambo para preguntarle donde los dejo, que han tenido noticia de su funesto final de campaña y van a mandar a unos cuantos mercenarios a liberarlos. Johnny, que no es devoto de la Virgen pero si de la que parecia virgen, se pone las pilas y va con los matracas estos, apuntandose finalmente a asaltar la jungla a pesar del desden mostrado por unos tipos que se burlan de el llamandolo "barquero", desconociendo las capacidades de aniquilacion masiva del tipo que maneja el timon. Luego, lo previsible: Rambo pasa a dirigir la operacion porque en realidad esta mucho mas capacitado, consigue salvar a los que siguen con vida y finalmente se desarrolla la matanza final en la que vuelve a revalidad su posicion de Dios de la Guerra tras esa ya mencionado epico cierre final en el que casi salta mas sangre que polvora.

Pese a que pueda parecer lo contrario, este minimo argumento tiene algun tipo de utilidad respecto a las dos partes anteriores (obviamente dejo Acorralado a un lado). Rambo ha decidido vivir al margen del mundo, aunque en pleno conflicto. Lo que en principio serviria para catalogar al Heroe como tal, Stallone lo utiliza para justificar un cierre que puede parecer ridiculo por bucolico, pero que tiene mas sentido de lo que parece: la vuelta a casa. Vuelta a casa es, por otro lado, el titulo que recibio la melodia base que en su dia Jerry Goldsmith compuso para la pelicula, hermosa tonadilla que poco o nada parecia tener que ver con las peliculas. Sin embargo el origen del personaje estaba mas o menos alejado del modelo fascistoide (por primario) que alcanzo la fama mundial en esas dos secuelas que, politica al margen (o incluso con ella en primer termino) funcionan como muy defendibles ejercicios de cine de genero. Rambo era el fantasma de las navidades pasadas, era la deposicion en forma de bipedo, los restos de una generacion a la que en un determinado momento se le enseño a sobrevivir mas alla de unos modelos organizativos politicos y democraticos. Ya en la primera parte se asumia a si mismo como obligado a combatir porque era lo unico que le habian enseñado, y en esta ultima pelicula Stallone recupera ese matiz para justificar lo atormentado de la existencia de un infraser al que se ha desnudado de cualquier revestimiento social. De ahi que el valor del final vaya mucho mas alla de lo comico: John Rambo termina como empieza Acorralado, con Johnny caminando por una carretera en medio de la nada, llegando al camino de acceso a una miserable granja. Stallone adopta asi una estructura circular en una muy acertada pirueta narrativa que, por supuesto, sonara a chino a quienes no recuerden nada de las peliculas anteriores (o incluso a quienes la recuerden pero que no se las tomaran minimamente en serio).

En resumidas cuentas, John Rambo es un cierre mayusculo para una tetralogia que parecia condenada a ocupar una posicion de lujo en la historia de los despropositos cinematograficos por una linea, esa de "dedicada al pueblo afgano". Y es que, a pesar de todo, y como siempre, la intencionalidad politica tiene un par de vueltas de hoja. Tanto Rambo como Rambo III son susceptible de una revision que tal vez serviria para revitalizar el valor de dos productos condicionados por los parametros sociales del momento (los rusos eran los malos, coño), del mismo modo que a nadie se le ocurre denigrar algunas de las peliculas de Bond solo por el hecho de que se habian decantado por buscar a los malos tras el telon de acero en vez de dejarlos tranquilitos tras Spectra. Lastima que tecnicamente suceda lo contrario, la peli de Stallone parece esforzarse por tener algun tipo de premio a la acumulacion de cagadas tecnicas (o sea, que no, que no tiene sentido la cantidad de planos desenfocados que hay, lo mismo que los tiros de camara en ocasiones son cutres de cojones y la fotografia mayormente dista de cualquier tipo de espectacularidad, aunque esto ultimo es probable que sea una eleccion por parte de Stallone), sumando ademas que tanto Pan Cosmatos como Peter MacDonald habian logrado niveles esteticos dificilmente superables (la persecucion de helicopteros de Rambo sigue siendo insuperable).

(Paja pasada sobre el personaje aqui, aqui y aqui)

3 comentarios:

  1. Contesto por aquí lo de mi blog.
    No sé si la intención de Stallone y los guionistas era convertir a Rambo en un facha. El personaje original no lo era (no he leído la novela), pero en Acorralado era otra cosa.
    En Rambo, toda la trama psicológica del personaje queda en un segundo plano para hacer una reivindicable película de acción, casi de cómic.
    Pero acabó siendo un héroe para los estadounidenses que lucharon en Vietnam, para los que apoyan las guerras intervencionistas.
    Más que un héroe facha, fue un héroe para los fachas.

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  2. Uuuuf cuanto escribes por dios :D.
    Es magnífico en serio, pero creo que nos pasa lo mismo XD escribimos mucho (creo k tu mas k yo y dices cosas mas interesantes XD yo me limito a soltar paridas) y luego nos keda el tiempo justo para poner comentarios tipo saludo...o ya no el tiempo, sino el cerebro y capacidad para escribir algo sin parecer retarded XD por lo menos eso me pasa a mi.
    Creo k me aficionaré a visitar mas este blog, que acabo de descrubrir ahora mismo ¬¬ si...
    Gracias por no olvidarse :D yo tp lo hago aunk tarde semanas en actualizar o en contestar...a veces pasa .XD

    Muchos besos...dew dew

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  3. OOOoooOOoOOOoOOh...vaya! cuánto da de si este "film"(tras leer tu entrada me he puesto en modo gafapasta)...y ahora me pregunto: esa picazón que siento es el gusanillo que me pica para ver Rambo??? no puede serrrr!!

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