jueves, 20 de marzo de 2008

Que te cosan la mano entera: no tiene precio.



Corria el ya lejano año 2007 cuando los medios se hicieron eco de que Michael Moore habia tenido problemas con las autoridades yankees por no se sabia que cosa relacionada con un viajecito a Cuba. Posteriormente se sabria que la accion estaba relacionada con la grabacion de su ultima peli, Sicko, de la que solo se sabia que estaba orientada a sacar las vergüenzas del sistema sanitario en usacolandia. El viaje era la vuelta de tuerca que Moore tenia preparada para rematar la pelicula: en varios barcos llevaba a ciudadanos norteamericanos a los que El Sistema habia mandado a pastar con la intencion de comprobar si en el infierno cubano podrian hacer algo por ellos. Y al margen de que asi fuera (estaran bajo minimos, pero a ver como iban a desatender una oportunidad tan cojonuda para quedar bien ante todo el mundo), la experiencia brinda, casi sin que nadie se lo proponga, el Gran Momento de esta pelicula: una mujer, que desde su participacion en los rescates del 11-S habia desarrollado graves problemas respiratorios, comprueba como el medicamente por el que paga habitualmente apoquina 120$ cuesta alli unos 5 centavos.

Sabria Moore esto antes de entrar en la farmacia? Puede que si, puede que no. En cualquier caso, quien no lo sabia era la mujer, que en ese mismo momento rompe a llorar de pura indignacion. Indignacion que Moore se afana por provocar en las casi dos horitas de metraje (descontemos creditos) de manera divertida, pero ramplona. Olvidense de trabajos abstractos como Bowling for Columbine, no esperen experimentos aleatorios como Roger & Me. Sicko sigue la peor estela de Fahrenheit 9/11, aquella que demuestra que esta mas preocupado por su pais que por desarrollar una vision global del estado de la sociedad. Si en la anterior habia una sobredosis en forma de muestrario de victimas de la guerra, aqui basa toda la narracion en establecer una comparativa chusca entre diferentes sistemas sanitarios para dejar de relieve que el suyo apesta. Dejando a un lado un par de piruetas documentales (esto es, el uso de material de archivo de jugoso valor), Moore no se esfuerza por sacar la mierda de las grandes corporaciones sanitarias en forma de riada de datos que expongan lo mas basico de sus intereses. Esto tiene su sentido, igual que lo tenia en Fahrenheit 9/11 que incluyera tanta imagen de la guerra y de sus victimas: en USA se preocupan tanto de acicalar su bandera que pierden cualquier capacidad para comprender que la del vecino tambien tiene que estar mona. O dicho de otro modo, Moore sabe que lo que para el resto del mundo es obvio, para la mayor parte de sus compatriotas es un enigma, sea esto porque son unos capullos que no se preocupan por informarse, o porque los canales de informacion estan tan viciados que los ciudadanos no llegan a saltarse en ningun momento los filtros gubernamentales.

Sicko es, en ese sentido, una peli honesta. No esta concebida para ser portadora de La Verdad, sino como pulga roñosa que provoque alguna que otra rascada (es por ello que su promocion incluye proyecciones gratuitas que se anuncian desde diferentes medios). Y aun mas, parece el vehiculo mediante el cual Moore retorna a un discurso mas escorado a la izquierda que aquel que le brindo no pocas criticas por haber apoyado el voto util a los democratas en elecciones pasadas. Sicko, mas que un ataque a las corporaciones sanitarias, es una gran broma en la que Moore se rie del descredito del socialismo aplicado a la sociedad actual, y ahi es cuando la peli precisamente consigue mas garra, cuando echa mano de ese material de archivo que durante años sirvio tanto para mantener alejada la amenaza Roja durante la Guerra Fria, como para luego reconducir cuales borreguitos a los ciudadanos a un sistema de pagos por servicio que la inmensa mayoria no puede sostener.

En cualquier caso, la peli es didactica. O al menos puede serlo. Moore viaja a Canada, Inglaterra y Francia (dejemos a un lado el tema cubano) para mostrar esa otra cara de los servicios sanitarios. Que habria pasado si viniera a España? Pues que, aparte de ver cosas como esperas de 9 meses para visitar al ginecologo (eso si, paguemos mas campañas de prevencion del cancer de mama, yuhuuu!!!), podria disfrutar en vivo y en directo de como se ponen en practica algunas de las tacticas expuestas en determinados momentos en su peli para que la ciudadania pase a considerar mas provechosos los sistemas privados que el favorecer el crecimiento de un servicio publico. Porque ustedes pueden pensarse que es todo muy bonito y que no podemos quejarnos, pero un poco de memoria historica (de la breve, digo), les seriviria para comprobar como algunas medidas politicas suenan a..., ya conocidas.

Feliz factura del dentista.

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