sábado, 19 de abril de 2008

Paja, paaaaaaaja



Asi como en una broma chusca de algun departamento de marketing, dos dias despues de anunciarse que Marianne Faithfull va a actuar en el terruño (aka lacoru/lacoruneno/coruña/crunha/acoruña) el Emporio Fernandez decidia traer a su salita de VO Irina Palm, solo 5 meses despues de que se hubiera iniciado su exhibicion en la peninsula...

El caso es que la peli, a priori tipico ejemplo de producto independiente europeo, se podria arrejuntar a esas apariciones de lo sordido convenientemente suavizado para no provocar diarreas en el mundo civilziado. Todo esto con mucho lubricante, claro, porque la regla general es que argumentalmente se despache la historia como la de una mujer que por el bien de su familia ha de aceptar trabajar en un infierno de mercadeo sexual... Y punto. Ustedes podrian pensar que la buena de Marianne sale adelante ofreciendo sus generosas carnes a la humanidad, pero no, es todo mucho mas sencillo, mucho mas tonto y mucho mas recatado: encuentra curro en un glory hole (busquen en google) que cambia el postureo por el simple trabajo manual. O sea, ahora que los Cines X ya son practicamente una reliquia, la Faithfull retoma el papel de aquellas damas que en los no tan lejanos tiempos del aperturismo de mentes aliviaban a paja limpia a los clientes de estas salas que mas pereza mostraban a la hora de ejercitar los musculos de la muñeca. Una pajillera, vamos.

Esto, y no otra cosa, es la clave de la historia. Del resto pueden olvidarse por obvio, tipico y chusco. Una vez hallado el entuerto sexual, al guionista (y director) es obvio que le da todo mucho por culo. El arranque de la pelicula es pobreton en grado sumo ("ay, madre, que se te muere el nieto", "ay, hijo, que se me muere el nieto", "ahi, suegra, que puta pesada eres", "ay, por Dios, que mierdas de vidas que tenemos"), y la introduccion del factor laboral esta tan entregado al azar que solo puede resultar tremendamente molesto en esta mania de desarrollar una historia por la via rapida, encadenando el prologo en una serie de horas consecutivas que malamente van a dar una idea aproximada de lo puteado que pueda estar el personal. Por otro lado, como queriendo contravenir los estandares de lo real, los personajes son todos encantadores, desde los buenos hasta los que manejan el laburo sexual, y esto desde el primer puto momento, eliminando cualquier posibilidad de crear autentica tension respecto a si la yaya se mete o no en un mundo plagado de peligros (Michael Knight si que sabia).

Hasta aqui podria dar la sensacion de que la peli es una mierda. Si les cuento que el desarrollo del tramo final no mejora, pues aun peor. Pero no, no, Irina Palm se puede ver sin que a uno se le caiga la cara de vergüenza porque tiene una serie de puntos a su favor. Ante todo, Marianne, que en realidad no hace una buena actuacion (joder, es ella, no es un personaje), pero que si logra una caracterizacion tan desenfadadamente tosca que es imposible que no entren unas ganas locas de invitarla a un te con pastitas para que se cuente historias de pollas. Aunque al director (y guionista) se le va la pinza con tan poca profundidad de campo (no intenten contar los planos desenfocados que no terminan), si es cierto que al final el empaque visual resulta agradable y con algun que otro acierto, destacando las secuencias de transicion de las pajas a ritmo de la beseo simplona de guitarra distorsionada (que, por supuesto, pese a ser una mierda repetitiva es una obra maestra). Y, en general, esa sensacion de que la historia no dista tanto de lo que pudiera ser una produccion hoollywoodiense de superacion personal, solo que aqui cambiamos a Will Smith vendiendo maquinitas de rayos X por una señora que mata a pajas con tal delicadeza que se convierte inmediatamente en la Mejor Mano de Londres. De ahi los abcesos humoristicos mas o menos logrados (si bien es cierto que lo de "codo de penista" es un hit considerable), y la posibilidad de reconducir la situacion de la señora mas alla de las necesidades extremas (pues, ya saben, no es lo mismo pajear para comer, que pajear para mantener el estatus).

Vamos, que se puede ver muy tranquilamente, pero a ser posible en VO, que no quiero ni imaginarme que le pueden haber hecho a la voz de cazalla de Marianne, algo quizas equiparable a cambiar el lubricante por loctite, supongo.

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