jueves, 28 de octubre de 2010

A Serbian Problem

Pensaba que todo el pollo que se habia montado con A Serbian Film se iria apagando con el paso del tiempo, pero a estas alturas empiezo a tener la sensacion de que no, de que en realidad la cosa terminara yendo a mas, y que todo esto puede dar lugar a desagradables cambios en lo que respecta a un par de puntos. Pero, en fin, por si las moscas creo que seria bueno recapitular.


1. Un colgado serbio hace una peli titulada A Serbian Film que cuenta la historia de un ex-actor porno al que reclaman para una produccion hardcore de decidido caracter artistico. Este ultimo matiz, unido a la promesa de una buena cantidad de pasta (que necesita para mantener a su familia, que con cosas honradas no sobrevive) hace que acepte, pero el hombre de pronto se encuentra en una espiral de sexo chungo de la que finalmente no podra escapar cuando los responsables pasen a obligarlo a la fuerza y endrogandolo.

La pelicula no solo es poco delicada, sino que abiertamente coge las directas mas complicadas. Complicadas a la hora de mostrarlas, se entiende. Y esto no quiere decir que haya sexo explicito (es ficcion), pero si se recrean entornos de pesadilla de sadismo extremo, muy proximas a la concepcion de los sets de las snuff movies que el imaginario colectivo ha terminado por recrear (o sea, al estilo de The Brave).


2. Aunque la pelicula parte en todo momento de la intencion de resultar una parabola de la realidad serbia (que pasa por lamentar el pasado serbio), las opiniones se han generado en un publico para quien esto no es disculpa, pero tambien para otro que no solo no ve disculpa, sino que omite cualquier intencionalidad para abandonarse a la opinion facil y sesgada. Esto tuvo su punto culminante el 18 de octubre, en una "tertulia" del programa de Concha Garcia Campoy en Cuatro, en el que la susodicha y los opinadores de turno abrian fuego con un "no la he visto, pero…" para, acto seguido, poco menos que cagarse en la madre de toda aquella persona que tuviera algo que ver con esto. O sea: los responsables tecnicos y creativos, los programadores de los festivales en los que se ha exhibido, y el propio publico que era capaz de verla sin arrancarse los ojos en consecuente penitencia. Pero esto mola verlo, coño:



La historia se completo con un cruce de posts entre Vigalondo y Concha (1, 2, y 3), y con la periodista recibiendo palos en los comentarios (con algunos francamente inspirados) y llorando por su twitter.


Y aqui parecia que se acababa la historia. Porque ni Concha ni sus tertulianos se tomaron la molestia de verla a posteriori para poder defender sus, ehm, argumentos, asi que era imposible que se alargara la cosa. O no, porque en realidad la estupidez es muy contagiosa, y ademas a cada contagio se vuelve mas virulenta, y he ahi que hoy se publica esta memez en la que, resumo, se habla de que diferentes asociaciones preocupadas por la salud de la infancia piden que se haga algo para terminar con esta monstruosidad en la que se incluyen imagenes de pederastia. Y este es El Punto, el mismo Punto que ya hacia chirriar los lamentos humanos que se escuchaban en el gallinero de Concha: En A Serbian Film no se follan a nadie, mucho menos al muñeco que, con mucha desgana, pretenden hacer pasar por un bebe. Y esto es asi porque A Serbian Film es, atencion, UNA PELICULA DE FICCION. Y para colmo, metaforica, porque todo esto no deja de ser (o intentar ser) una parabola respecto a algo tan intangible como el clima de violencia que se ha respirado en Serbia en los ultimos 30 años (bueno, en realidad debe de ser de siempre).

Y aqui me meteria ya a ese par de puntos, por decir algo.


1. El articulo destacaba dos asociaciones cuyos nombres me parecen deliciosos:

"Grupo de Sociología de la Infancia y la Adolescencia (GSIA)"

"Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia de la Generalitat de Cataluña (Dgaia)"


Fijense que a estas dos entidades se les da potestad para justificar una denuncia. Ahora, denunciar que? No se me ha dado por buscar los estatutos, pero viendo los nombres doy por hecho que una y otra se afanan por luchar por la salud, seguridad y salubridad de la infancia (y la adolescencia). O sea, que se preocupan porque a los menores no se les haga perrerias. Entonces, si protestan por A Serbian, encuentro dos posibilidades: que lo hacen porque se la proyectan a menores, o que lo hacen porque en la pelicula se le hacen perrerias a menores. Lo primero no se puede dar, la exhibicion de la peli ha sido para mayores de edad, asi que entonces queda la segunda, que han alzado el machete por las perrerias que se realizan con infantes en la pelicula. Y claro, en realidad volvemos al primer punto: que tiene que ver un bebe de latex con un mocoso? Donde se encuentra el objeto de protesta de dos asociaciones que, intuyo, tiene su radio de accion lo suficientemente delimitado como para que esto ni les vaya ni les venga?


2. Cuando hace unos meses Javi Camino dedico una entrada a la peli, en comentarios ya dije que el unico punto discutible lo encontraba en la solucion narrativa que elegia el director para plantear todo el tramo final de la pelicula, y esto se traduce en que se decanta por intercalar flashbacks para que el horror se le muestre al mismo tiempo tanto al publico como al protagonista. Que efecto tiene esto? Pues, basicamente, que se suaviza el tono de la pelicula. Si, A Serbian podia haber sido mucho mas jodida si no se ofreciera esta vision directa de como la realidad le cae encima como una losa, del mismo modo que el espectador habria tenido que afrontar 15 minutos de salvajadas, algo, sin duda, mucho mas relacionado con una escalada de violencia como la que en su momento se vivio en Yugoslavia.

O sea, si, vengo a decir que me habria gustado que la pelicula fuera mas dura, porque a efectos practicos no lo es tanto. Claro, no lo es desde un punto de vista global. Si, se ven muchas animaladas, pero en el contexto en que se suceden resulta como de imbeciles disociarlas de la historia que se esta contando. Que guste la propuesta o no ya es otro tema, pero en esta vida de sinopsis y trailers lo que no se deberia dar es la sorpresa ante el contenido cuando precisamente en este caso se ha avisado de manera cansina el caracter extremo de la cinta (y esto ha sido asi, por lo que se ve, en todos los sitios por donde ha pasado, mayormente en marco de festivales especializados a los que no acude el publico de proyecciones mainstream).



En realidad la unica conclusion que se puede sacar es la misma que ya anunciaban Campoy & Co: que no la han visto, pero… Algo que no resultaria tan terrorifico si no estuviera tan reciente la apresurada calificacion X de Saw VI, esa pelicula simpatica en la que no se ven mas barbaridades que en las 5 anteriores, todo en un tono de gran guiñol que solo puede afectar psicologicamente a quienes son tan inutiles como para no informarse de que es lo que van a ver. Y esto a lo mejor alguien cree que se puede discutir, pero seria un ejercicio tan ridiculo como si ahora alguien que se quedara tetraplejico por tirarse de cabeza en una playa denunciara a las autoridades por no haber señalizado los metros de altura de los bancos de arena.

Lo malo de todo esto es el hasta donde puede llegar, porque si una cosa resulta evidente es que en general los espectadores son cada dia mas capullos. Que a mi me van a disculpar, no entenderia que nadie se comprara pantalones eligiendo la talla por la sonoridad del numero. Ahora, si en un caso tan estupido el riesgo se reduce a la incomodidad (o imponibilidad), pretender justificar la censura de cualquier tipo de representacion artistica por una esforzada estupidez manifiesta es algo peligroso, porque eso supone unificar discursos y eliminar opiniones no deseadas. Delito seria que hubieran matado a gente delante de una camara: pretender evocar una situacion simulandolos puede ser, simplemente, una muestra de valentia. Y solo por eso A Serbian Film es un poco mejor pelicula.

2 comentarios:

  1. A lo tonto, me han entrado unas ganas locas de ir a ver la película.

    Sólo por poder escribir un texto como este en el que insultar con fundamento al gran público y a programas como el de Concha García Campoy. Casi, casi, solo por eso.

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