domingo, 18 de noviembre de 2012

Sin las viejas reglas

American Horror Story se presento desde el principio como una reunion de topicos para uso y disfrute del respetable, y para ello toma como punto de partida el Espacio, el Lugar. Mas alla de la casa que provocara las penurias de la familia protagonista de la primera temporada, en su arranque traza una frontera de camino al infierno: en la busqueda de una solucion a sus problemas, se mudan del norte civilizado al sur plastificado.

Con todo la serie juega con estos topicos a su manera: estamos en un siglo XXI que, se nos olvida, suma tambien la etiqueta post 11S: en 11 años hemos compaginado la conquista de parcelas sociales con la perdida de libertades igualmente aplaudidas. La serie, pensada para que pudiera llegar a una mayoria, introducia ya desde su carteleria promocional elementos iconograficos de un nuevo terror mundano que en realidad ya eran conocidos desde hacia decadas, aunque siempre parapetados en el underground u otros entornos paralelos susceptibles de ser puntualizados con dedos acusadores. Asi, la estetica bondage que en un momento determinado hizo que Marilyn Manson fuera el chico terrible del mainstream, se convertia aqui en un avance que justificaria la existencia de un ente terrible: en esa casa algunas personas habian hecho cosas malas. Muy malas. Por ejemplo, calzarse un mono de latex.

El segundo episodio arranca con uno de estos topicos. En el flashback inicial se presenta el asesinato sesentero por parte de un tarado en una residencia universitaria de mujeres. Pero en realidad la muerte se escapa a la logica del genero: las tres pelandruscas que se van de juerga soñando con mamadas no perderan la vida, sera la aplicada estudiante catolica y la enfermera quienes sufran..., la ausencia de consecuencias. El terror, contagiado del desnorte generalizado, muta y olvida en este caso una regla de oro: recibiran un castigo quienes hayan hecho meritos para sufrirlo. Pero aqui no, aqui una muchacha angelical y una responsable trabajadora moriran por estar donde debian.

Ni siquiera el torture porn tomo estos derroteros. En su caso mas polemico, A Serbian Film, se introducian los suficientes matices morales como para que todo fuera, si no comprensible, al menos asimilable. Este arranque del episodio, en cambio, disfraza de fiesta de genero una vuelta de tuerca: no solo pringas como ser humano responsable, es que te van a matar. Como la vida misma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario