miércoles, 16 de enero de 2013

Supongo

Nunca he compartido un articulo de El Huffington, ni tan siquiera me molesto en enlazarlo aqui a su web: seria darle trafico. Cuando he abierto una noticia alli ha sido porque quien la enlazaba mandaba una url corta, asi que no podia saberlo hasta que cargaba. Me da pena porque una de las responsables es Delia Rodriguez, o quizas me la da que lo sea, aunque entiendo que todos tenemos que comer. El problema es ese, hacer negocio de un repositorio, asumir que juegas a partir de materiales ajenos porque trabajas en un medio en el que ya no se prima el que existan esos creadores de contenidos.

Lo bueno es que esto es internet: un encabezado te sirve para buscar las notas originales, aunque en el fondo sean de agencias y se republiquen en otros medios. Es una opcion tan incomoda que tardas unos 20 segundos mas que en abrir el enlace de El Huffington, pero al menos sientes que ese trafico generara ingresos alli donde aun mantienen contratos a profesionales. Aunque cada vez sean menos.

Esos pocos profesionales son cada dia mas mercenarios. Delia lo es, supongo. No es algo que se deba tener en cuenta a nadie, creo, pero no puedes evitar una cierta perdida de confianza.

John Rambo nacio antiheroe en su presentacion, se convirtio en una parodia de si mismo, y finalmente se reinvento como icono utopico: quien sumido en sus demonios subsiste en la soledad de unos remordimientos impuestos por las obligaciones del Estado, el mismo que le hizo saludar con euforia a los valientes heroes afganos en la ahora altamente bizarra tercera parte. La suerte, su fortuna, consiste en que se trate de un personaje de ficcion: nadie se lo toma realmente en serio porque no existe.

Los mercenarios son mediaticos, pero no se les da ese nombre. Los politicos son ese Mal que obedece a un capital que ya ni podemos situar, son las autenticas veletas que sirven para exculpar cualquier accion por parte de quienes simplemente sobreviven. Sobrevivir es el gran paraguas que protege de mantener algun tipo de etica, la que sea. Si estas sobreviviendo no solo puedes matar: puedes, simplemente, obedecer ordenes. La culpa no es tuya.

En los tiempos en los que se es de derechas o de izquierdas, ser de derechas o de izquierdas realmente no puede importar: en cualquier momento puedes trabajar para el otro bando. Ganarte asi un sueldo elimina cualquier conflicto, cumples tu labor y te mantienes a salvo de consideraciones varias.

La duda me entra en lo que no es trabajo, en lo que implica el tiempo libre, el ocio, las opciones verdaderamente personales. Es licito sobrevivir, pero quizas no lo sea tanto que tras ello denuncies aquello a lo que contribuyes. El problema, de nuevo supongo, esta en que ahora todas nuestras posturas se conozcan por los enlaces que compartimos y en que tu CV figure en un flamante perfil publico de linkedin. En el fondo, creo, debe ser algo de lo que se puede presumir: la capacidad para poder justificar tu contribucion a la quema sistematica de esa parcela que llaman dignidad.

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