domingo, 13 de enero de 2013

Viejos

Se critica a Instagram por lo supuestamente estupido de su caracter retro. En realidad lo que funciona en este invento son dos cosas: una red simple y rapida, y el hecho de que añade texturas a una fotografia digital que ha convertido en seña de su evolucion el irlas depurando y eliminando en la medida de lo posible.

Esta inquina a Instagram contrapone, aunque no se diga, en vintagismo y el ventajismo: se recupera aquello que parecia dotar de alma al pasado para que no de hoy no resulte tan deshumanizado. Se obvia cualquier otro merito del invento y se focaliza aquello que hay que repudiar.

Anoche por tuiter una colega escenificaba un problema de hoy: esperar que su hija tuviera el suficiente aguante para soportar los modos y los efectos de una peli de ayer, concretamente La Bruja Novata. Esa hija aun no esta, y puede que ya nunca llegue a estar (existiran otras modas) en la rueda de glorificar ese pasado: estaba viendo una historia que no se contaba como las de ahora, y las imagenes no encontraban un contexto para que pudiera asimilarlas. Esa falta de contexto es la que puede producir dos efectos: el flechazo magico o el odio inmediato.

Pensar que los crios de hoy en dia van a, por defecto, abominar de lo que era novedad cuando teniamos su edad es un error, del mismo modo que es una lamentable cagada considerar que es necesario volver la vista atras para encontrar el alma de ciertas representaciones culturales. La pelea esta escenificada en esa progresiva limpieza de lo digital, y, sobre todo, en esa glorificacion vacua de unos tiempos preteritos en los que las cosas no se podian hacer mejor: el amateur de antaño habria matado por tener un Final Cut en vez de una moviola.

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