lunes, 13 de mayo de 2013

Devuelveme la vida loca

El drama es ese genero que admite la posibilidad epatar emocionalmente con lo horrendo. Pasaba con El Hombre Elefante, en donde el publico se deshace con la recreacion de la historia de Joseph Merrick cuando en la realidad no habria sido capaz de mirarle a la cara.

Recuerdo a Pancho Cespedes en un programa de variedades de la epoca, agitando una pierna con un ritmo imposible al tiempo que se lanzaba a las mujeres del publico para escupirles en playback su desdicha. Aquella letra lo convertia en un hombre herido, y como tal interpretaba para ganarse a su publico: aquellas que parecian envolverse entregadas a una tonadilla interpretada por un extraño personaje de fisico similar al de un conguito, vestido con camisa imposible, cadenas a la vista y movimientos oligofrenicos.

El drama era que Pancho Cespedes tuviera publico, que contara voluntariamente con victimas dispuestas a sentir aquello que cantaba. Era un guiñol dentro del imaginario pop, pero funcionaba como reclamo para una masa asilvestrada que solo tenia memoria para varias decadas en ese despiste que fue la construccion del pais.

España dejaba claro que necesitaba burbujas, que tenia que crear nuevos ecosistemas de sufrimiento para ese publico que aun no entendia que podia exigir productos prefabricados mucho mas trabajados. En un pais en que Dyango le robaba la novia a su mejor amigo, que Pancho Cespedes pudiera contar una historia de desamor con un minimo de credibilidad solo podia suponer un accidente mas, pero eso no impidio que aquel año fuera una de las grandes estrellas del panorama musical.

Pero Pancho Cespedes no era consciente de cual era su autentico drama. El representaba el papel del latino herido cuando en realidad el pais pedia su propia marca racial impostada. Un año despues del triunfo de Vida Loca aquella cosa de Sobrevivire conseguia aumentar taquilla solo por retroalimentarse del impacto que supuso recuperar en la banda sonora a Ray Heredia: España no es flamenca, pero existia un publico que queria ser aflamencado. El drama del ripio con mensaje demostraba que no tenia por que depender de entes importados de Italia o hispanoamerica.

Cuando en 2001 Antonio Orozco triunfo con "Devuelveme la Vida" todo esto quedo claro. Es mas: no solo un autor español podia recoger el testigo de la autoflagelacion latina adaptandolo a codigos mas reconocibles, sino que podia reconvertir la pieza en un puntal de un rudimentario star system al introducir a Malu como estrella invitada. El pais volvia a reconocer la potestad de sus autores para vender pornografia sentimental bien empaquetada, y la demostracion era una cancion que espiritualmente tanto conectaba con la aberracion del cubano.

Y 10 años despues, sucedio esto:

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