lunes, 20 de mayo de 2013

La luna era el sueño mas deseado.

Ha pasado el tiempo, y ya: se ha estrenado El Cosmonauta. Y, ojo, me ha gustado. No me sorprende esto, pero si me llaman la atencion los tuits o comentarios de dos lineas en blogs que pretenden criticar apelando a lo insatisfactorio del resultado.


El concepto de transmedia aun no lo he catado. No porque no exista, sino porque soy mal espectador para ello. Por tiempos, y por pertenecer a un mundo que mayoritariamente aun esta lejos de comprender la inmersion en un mundo de ficcion como un entretenimiento loco. Que no digo que no pueda ser un entretenimiento loco navegar en todos los palos de la historia, simplemente que mis deficits de atencion incluyen esta tarea. Efectivamente, tambien hace mucho que me descolgue de los videojuegos.

Este punto marca de manera directa lo que mas le tengo que echar en cara a la pelicula: la duracion. No digo que le sobre, no, le falta tiempo, y esto es algo que probablemente hara que algunos opinadores se corten las venas y salden bilis por todos los orificios de su cuerpo: que os jodan.

El Cosmonauta, la pelicula, es el vortex del proyecto. Como tal, su existencia debe servir para justificarlo por si misma. No es una cuestion de arrojar en ella toda la informacion posible (para eso esta precisamente el transmedia), sino de potenciar los parametros del universo narrativo en un unico artefacto. Dicho de otro modo: la manera de despertar la curiosidad para seguir indagando no se encuentra en un plano en el que se apunta un enigma que podamos resolver, sino que construir y compactar una historia envolvente que queramos expandir. Esto se consigue, si, pero porque sabemos que pertenece a un proyecto mucho mas grande en el que tendremos esa posibilidad: me pregunto si de no ser asi asumiriamos los apuntes como simples enigmas sin resolucion, algo que, por otro lado, tambien me parece perfecto.

Este problema de los tiempos afecta en cierta medida a la construccion de la pelicula. En el debate posterior a su estreno pregunte por tuiter (si, fui yo) acerca de la disrupcion narrativa de la misma, que no del proyecto en general (como se transmitio en el momento). Las capas de la historia habrian aceptado una solucion lineal, pero la estructura se rompe desde el primer momento de manera que todo funciona como una especie de aliteracion secuencial. Esto, probablemente aceptable para muchos espectadores de Malick, parece que no va a ser asimilable para lo que se esperaba que fuera El Cosmonauta. Porque al final absurdamente hablamos de eso: lo que la gente esperaba de un proyecto que se puso en sus manos para que lo conocieran y participaran, no para que lo hicieran. El Cosmonauta, pelicula, partia de un concepto de autoria, y a mayores jugaba con dejar en manos de los espectadores el que cada cual se pueda hacer su propia version. Seria interesante que algunas voces criticas se animaran a hacerlo.

Volviendo a Malick, ese señor capaz de hacer una megachorrada del calibre de El Arbol de la Vida y que se la pusieran por las nubes, su juego sensitivo/emocional se aprovecha aqui estupendamente gracias a un elemento definitivo: la falta de intenciones para trascender. Cada cual vera lo que quiera en la pelicula, es una de las reglas basicas a la hora de poner una narracion al servicio del publico, pero ofrece pocas dudas que en El Cosmonauta no se pretende indagar ninguna escala humana o metafisica: es una historia de ciencia ficcion que parte de un triangulo amoroso, y el hecho de que existan en ella realidades paralelas no implica ninguna busqueda divina. Tal vez las anquilosadas formulas visuales (y estructurales) de buena parte del cine de genero de los ultimos 20 años sean la principal barrera para que se entienda (o quiera entender) la validez de la mirada a la hora de contar todo esto.

Lo gracioso es que en ninguna parte del proceso se ha engañado a nadie. En terminos generales, el proyecto siempre ha puesto todas las cartas encima de la mesa, y en el caso de la pelicula el prologo deja aun mas claro que es lo que vamos a ver: ese monologo del italiano que elige ser voyeur de las ondas, y que se sabe participe de una historia enigmatica para la que nunca tendra respuestas.

1 comentario:

  1. Efectivamente, una mierdecilla absoluta.
    Manda huevos lo que soy capaz de leer... muy en línea con El Cosmonauta, otra mierdecilla pretenciosamente trascendente.

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