sábado, 10 de mayo de 2014

La cultura es una mierda.

El localismo tiene ese punto magico de concentrar los problemas de manera reconocible para quien los sufre. Y para quien los cuenta. El localismo contado deberia ser, pues, una excelente herramienta para que en otros lugares puedan reconocerse, o incluso anticiparse. En el peor de los casos, rememorar sus propios problemas toda vez que ya no fueron capaces de superarlos.

Coruña tiene un nivel excepcional para esto del localismo, porque es una ciudad con siglos de historia que, como buena cosa vetusta, ha sabido enfrentarse a todos los nuevos tiempos desplegando una energia concentrica. Esto es, haciendo un movimiento de peonza.

En la parte que nos toca, el tema este del presente historico, buena parte de las penurias de la ciudad en decadas pasadas terminan de ofrecer una bonita composicion de la estructura de la actual crisis mundial. Porque esto pasa en todo el mundo, si, pero tu entorno proximo te permite divisar mejor los efectos de esta coyuntura.

Bueno, en realidad voy a quedarme con el referente maximo: la estupidez.

En esta ciudad tuvimos un alcalde socialista tan progresista que para sacarselo de encima Zapatero tuvo que ofrecerle el puesto de embajador en el Vaticano. Lo que quedaba no era mucho mejor por una razon muy sencilla: porque si esta ciudad le daba mayorias absolutas seria por algo.

Realmente tampoco seria justo decir que esta sea una ciudad esencialmente derechona (que tambien), asi que podriamos alegar que todos estos triunfos se debian a la alegria con la que el votante medio (esa mayoria) se pasaba por el forro los grandilocuentes titulares de gestas municipales que solo podian apestar a excesos de poder o directamente chanchullos. El hecho de que una de las principales cajas gallegas tuviera su sede aqui (Caixa Galicia) fue uno de los grandes motores para todo esto. Muerta la caja (que ademas arrastro por sus agujeros a la muerte a NovaGaliciaBanco tras la fusion con Caixa Nova), los dislates se mantienen, pero parapetados en este contexto de crisis que posibilita vender el choriceo con otros nombres, ademas de fomentar el que la parte mas ruin del pueblo llano salga a pasear alegremente.

Centrando un poco, en los años previos a la caida mundial el concello coruñes se las fue apañando para mantener en activo actividades que jamas habrian resultado sostenibles. Las procesiones de semana santa fue una de ellas (ahora mismo hay un encausamiento por pagos a cofradias, algo ya sabido y que se considero una sorpresa), pero sobre todo a mi me gustan dos cosas de esas que le gustaba a nuestro ex alcalde para dar lustre: Los toros y el Festival Mozart.

Los toros tuvieron una tradicion francamente difusa en la ciudad (y en buena parte de Galicia). Si, existio una plaza de toros, pero auspiciada por una tradicion fomentada por la realidad politica del pais, y a finales de los 60 fue demolida. En su apogeo, nuestro querido ex alcalde decidio que habia que retomar el tema este, y a mediados de los 90 entra en funcionamiento el Coliseum, infausto edificio pensado para ser hibrido: coso taurino, y local multiusos especialmente pensado para temas musicales, algo para lo que funciona de manera mas bien lamentable.

La tauromaquia habia sobrevivido mientras tanto gracias a un par de asociaciones de amigos del toreo, lo suficientemente ruidosas y persistentes como para dar bien la turra cuando los festejos regresaron a la ciudad. En realidad todo esto nacio trapicheado desde el principio: no existia aficion, y jamas ha existido una venta de entradas que posibilitara mantener todo esto. Conclusion: aqui los toros importan un carallo a la mayoria, aunque nunca se la haya querido tener en cuenta. Para equilibrar cuentas, entradas regaladas por la administracion, patrocinios "amistosos", opacidad en los resultados, etcetera.

El Festival Mozart vino a ser un poco lo mismo. Si bien es cierto que en la ciudad existio de siempre una tradicion musical, de ahi a que hubiera una masa critica para la opera hay un trecho. Por no haber, ni habia recinto, pero daba igual.

El festival existio durante unos años en Madrid, pero pronto se hizo muy cuesta arriba mantenerlo y llegando a la decada de su existencia se sucedio el milagro: nuestro querido ex alcalde se entero de que estaba por desaparecer por falta de financiacion (EN MADRID), y se ofrecio a comprar la marca y trasladarlo a Coruña. Poco importo que no hubiera un espacio valido para este tipo de representaciones: el primer año apañaron como pudieron, y para el siguiente ya se habia invertido una millonada en alterar (ya ni reformar) la estructura de lo que venia siendo un palacio de congresos y exposiciones.

De nuevo el evento existio a pesar de la demanda: esa tradicion musical no servia para cubrir el presupuesto, entre otras cosas porque el perfil musical se orientaba a unos espectadores "mas selectos". Total, una actividad que casi podria pasar por minoritaria y que en su maxima taquilla ingreso 600.000€ ante un presupuesto de 1'9 millones. Esto, como dato positivo, lo reconoce el fundador del certamen.

En definitiva, durante los años buenos se quemaron millones en dos actividades presuntamente culturales. Si en el caso de los toros este calificativo me lo paso airadamente por el forro, en el del festival Mozart tengo que discrepar desde el momento en que ni genera negocio ni sirve para acercar a la musica a nuevos consumidores. La realidad es que este dinero, mayormente publico o de la obra social de las caixas, se invirtio en minorias. Se tiro.

Estos datos ahora van apareciendo en medios, aunque a pesar de ello tampoco parece existir mucho animo de soliviantarse por parte de la ciudadania. Lo cierto es que esto tendria que haberse dado en las dos decadas previas, pero se ve que la capacidad de analisis no era suficiente ante hechos que sin demasiada vergüenza iban apareciendo en titulares, jamas con intencionalidad critica. A pesar de ello, sigue estando en manos de grupusculos minoritarios el loable trabajo de seguir criticando estos desfases, y entre todos ellos destaca la labor de Galicia Mellor Sen Touradas, entidad a la que hay que agradecer el estar dando guerra aunque habitualmente lleguen tarde al manejo de los datos, como cuando el año pasado reaccionaron con meses de retraso ante la trampa municipal con la que volvieron a subvencionar las corridas ilegalmente, o aunque su portavoz sea tan ingenuo como para dar un titular trampa del calibre del que salia esta semana en prensa: "Non se pode financiar aos touros mentres se suprime o Festival Mozart".

Y esto diria que es El Milagro en caso de que uno tuviera ese tipo de creencias. Digamos al menos que es la Gran Confluencia, ese punto inimaginable en el que para defender un chanchullo se defiende la existencia de otro. Probablemente este otro no fuera conocido para quien realiza esta defensa, pero lo cierto es que cualquier persona con un minimo de seguimiento de la actividad local ya deberia estar al tanto, o por lo menos con un cierto mosqueo. La pregunta es: seria licito mantener algo que solo da perdidas y no genera crecimiento para seguir manteniendo otra cosa que tambien provoca perdidas sin aportar crecimiento? La cosa esa del sentido comun se admite como respuesta, supongo.

La tristeza es que este tipo de situaciones se den en lo relativo a los sectores culturales. O, mejor dicho, apelando a La Cultura, que ya digo que el tema taurino a quien suscribe le tira de un pie. Y son, en realidad, dos ejemplos, porque en terminos generales tristemente las inversiones que desde lo publico se realizan en los entornos culturales parecen atender unica y exclusivamente al gusto particular o a la capacidad de venta de los gestores de turno. Ni rastro de una pedagogia, absoluta inexistencia de una planificacion para que, en caso de tratar de cuestiones minoritarias, se pretenda crear una masa critica: el fin ultimo de la inversion publica en cultura atiende a fagocitar los presupuestos para que existan actividades que muchas veces tienen nulo interes popular. Eso que suena tan feo, el interes popular.

Si al interes popular nos debieramos, probablemente una gran parte de la poblacion veria estupendo que el dinero se destinara para abaratar las entradas de futbol. Bueno, precisamente el venir de unas decadas en las que el gasto si era factible hace mas doloroso que no se hayan creado todos estos seguidores de eventos que, a estas alturas, deberian ser capaces de generar sus propios ingresos (algo que tampoco el futbol consigue). Es sencillo: si hubiera suficientes fanes de la tauromaquia los festejos se financiarian con preventas, lo mismo que el Festival Mozart con un buen sistema de abonos. Pero no. A uno de estos dos casos la gente ni va gratis (cual sera, cual...).

Con todo, lo triste es que el noble arte de sacar adelante iniciativas culturales se haya contagiado de esta sordera. Los lloriqueos antisistema y reivindicativos enarbolan aquello de acabar con el sistema capitalista, cuando al final resulta que ni lo minoritario seria capaz de existir sin presupuestos hinchados que solo se sostienen desde la aportacion publica. Se ha dejado de educar a la ciudadania durante decadas, y solo atendiendo a supuestos valores democraticos se han financiado, y se pretende que se siga haciendo, eventos para los que no hay publico. Se ha prescindido, ante todo, de crear conversadores: esas personas con las que podrias debatir a posteriori de aquello a lo que se ha asistido. El eslogan de "a cultura preokupa" se ha reducido a un cantico mas proximo al eco en espacios vacios que en la letania de los murmullos de las discusiones. Eso que se llama ombliguismo, el error de considerar que tu mierda huele mejor que la de los demas, esa actividad perniciosa que provoca que, de aquello que unos pocos defienden sin acordarse de transmitir para educar, se generen alejamientos que derivan en confrontacion.

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